La tecnología SCR utiliza un aditivo denominado AdBlue que se inyecta en los gases de escape antes de que pasen por un convertidor catalítico SCR. Una vez en el convertidor catalítico, los óxidos de nitrógeno se convierten en gas de nitrógeno inocuo y en vapor de agua, dos sustancias que ya se encuentran de forma natural en el medio ambiente.
La ventaja del método SCR es que se puede adaptar para ser compatible con las normas Euro 4 y Euro 5. Para el motor Euro 5, por ejemplo, se inyecta más AdBlue para reducir más los niveles de óxido de nitrógeno. Para Euro 4, el aditivo corresponde a aproximadamente el 3-4% de la cantidad de combustible, mientras que para Euro 5 es de entre un 5 y un 7%.