La década de los setenta vio surgir una nueva e increíble serie de camiones que marcarían la tendencia de diseño para los años siguientes: los camiones F10/F12 de Volvo (y la cabina Globetrotter).
Durante la década de los sesenta, Volvo había creado un departamento especial cuyo objetivo era aumentar la seguridad y mejorar la ergonomía.
El resultado más espectacular de este trabajo fue el nacimiento de los modelos F10/F12, que sentaron principios completamente nuevos en materia de ergonomía y seguridad. Por ejemplo, la cabina se instaló en el chasis con una suspensión espiral, suavizando el entorno del conductor y eliminando por tanto una gran parte de los dolores de espalda.
Los nuevos camiones F contaban también con grandes ventanas para mejorar la visión y con un "sistema de seguridad activa" para reducir los riesgos de accidente.